La clave está en los equipos | Planificación Estrategica

La clave está en los equipos

Algunas noticias de los últimos días muestran un panorama complicado. A través de los medios nos enteramos, entre otras cosas, que Chile sufrirá una contracción económica cercana al 1% el próximo año, que las ventas minoristas siguen cayendo y que el comercio electrónico bajará por primera vez.

A nivel internacional también abundan las noticias preocupantes. Meta, la matriz de Facebook, anunció que llevará a cabo la primera reducción masiva de personal en sus 18 años de historia. Así, la que parecía una empresa en permanente crecimiento hoy enfrenta importantes desafíos.

Ante este panorama, resulta fácil caer en el desaliento. Por ello, el mayor desafío pasa por mantener una mentalidad positiva y enfocarse en alcanzar un aumento en las ganancias. Sí, el objetivo es aumentar ganancias en tiempos de crisis y no solo reducir pérdidas.

Si bien el desafío es grande, la principal receta consiste en contar con un equipo cohesionado que pueda tomar mejores y más rápidas decisiones además de desarrollar sus capacidades de anticipación, delegación y repetición.

Tal como afirma Verne Harnish, en su libro “Scaling Up, cómo es que algunas compañías lo logran… y por qué las demás no”, la anticipación es un trabajo que requiere que los líderes dediquen un alto porcentaje de su tiempo a interactuar directamente con clientes, competidores, empleados y proveedores estratégicos. Para lograr ese tiempo libre para actividades de cara al mercado, los líderes deben enfrentar uno de los desafíos más difíciles en el camino de un negocio en crecimiento: dejar hacer y confiar que otros lo harán bien.

Delegar no es claudicar, ni abandonar al equipo. Delegar es vital para escalar un negocio e implica generar un sistema de acompañamiento que incluye determinar con precisión lo que la persona o equipo necesita lograr, crear un sistema de medición para monitorear el progreso y revisarlo en equipo periódicamente, entregar retroalimentación al equipo o persona por medio de un ritmo de reuniones estructurado y entregar reconocimiento y recompensas en los tiempos apropiados.

Por último, la repetición es la que provoca la consistencia y la mejora. “Somos lo que repetimos” dice Aristóteles. Y es así también en las organizaciones. El rol final del líder es “mantener lo más importante, como lo más importante”, de manera de mantener a la organización alineada en la misma dirección.

Estos principios son los que implementó una importante constructora nacional, que en plena pandemia alcanzó una rentabilidad récord. La clave estuvo en el desarrollo de una estrategia común, definición de prioridades corporativas y fijación de metas colectivas; pero principalmente, en la implementación de hábitos de alto desempeño desde el comité ejecutivo hacia todos los equipos de la compañía.

Mediante la implementación de un ritmo de reuniones periódicas y estructuradas, lograron abordar los principales cuellos de botella colectivos y así alcanzar las metas que se propusieron como equipo líder y luego en las distintas áreas de la compañía. De ese modo, en un escenario que hizo tambalear a toda la industria lograron un crecimiento récord en sus márgenes.

La situación actual impone a esa misma empresa nuevos desafíos, pero tienen la tranquilidad de contar con lo más relevante: un equipo cohesionado con hábitos comunes y prácticas consolidadas.

La buena noticia es que empresas de cualquier rubro, industria o mercado pueden implementar las mismas prácticas y metodologías ágiles. De ese modo sus equipos logran estar preparados para enfrentar lo peor esperando lo mejor.

Este artículo fue escrito por Alfonso Mujica, coach de gerentes generales y sus equipos. Es CEO y fundador de Scaling Company. 
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