Liderazgo empresarial: ¿Un líder nace o se hace? | Planificación Estrategica

Liderazgo empresarial: ¿Un líder nace o se hace?

Liderazgo empresarial: ¿Un líder nace o se hace?

Un buen liderazgo se caracteriza por la capacidad de inspirar y motivar a los miembros del equipo hacia un objetivo común. Un líder efectivo no sólo dirige, sino también escucha y valora las opiniones y sugerencias de los miembros de su equipo.

La transparencia, la integridad y la honestidad son cualidades esenciales que fortalecen la confianza y crean un ambiente de trabajo positivo. Es ahí donde surgen preguntas como: ¿Un verdadero líder nace o se hace? ¿Cuáles son las habilidades de liderazgo más valoradas en el mundo empresarial moderno?

Aunque algunas personas pueden tener ventajas innatas, que pueden incluir carisma, confianza, inteligencia emocional y la capacidad de inspirar a otros, creo firmemente que el liderazgo es una habilidad que se puede desarrollar; lo más importante es el compromiso continuo con el aprendizaje, el crecimiento y la mejora.

Una persona puede tener potencial de liderazgo, pero si no se le da la oportunidad de liderar o si el entorno no es propicio, puede que este potencial nunca se realice.

Veamos la formación del líder como la piedra angular del liderazgo. Existe una gran relación entre su éxito y su formación, es por eso que siempre invitamos a ellos y sus equipos a adoptar un ritmo de lectura, a tener a la mano un Coach y Mentor que lo desafíe y a su equipo también, considerando que son las herramientas para ampliar su horizonte.

En un mundo extremadamente competitivo donde hay mucho contenido e información circulando no todo sirve. No todas las lecturas y seminarios proveen de contenido tamizado y verdaderamente útil para nuestro día a día. Hay que prestar principal atención y distinguir la información de valor de una información complementaria.

He notado que en los equipos de CEOs, directores de operaciones, presidentes y cualquier otra persona con rol de liderazgo, el crecimiento toma lugar especialmente cuando son equipos de personas completamente distintas, con perspectivas diferentes, y entre más diversidad exista en estos equipos, notamos que se complementan mejor para llegar a una meta en común.

El liderazgo que mueve y moverá las siguientes generaciones se tiene que formar a través de desafíos, coaching, diversidad y aceptación de esta, y dejar atrás aquel liderazgo que reproduce un tipo de conocimiento y abordaje del desarrollo empresarial proveniente de una visión de mundo del siglo pasado.

Me he encontrado con muchas personas que consideran que su rol es incrementar la presión para mejorar el desempeño, que todas las cuentas se le deben rendir y que sólo vale la penas escuchar a unas pocas personas. Pero el mundo ha cambiado de forma radical. El liderazgo enfocado a crecimiento es un contexto exigente para quienes quieren posicionar a su empresa, su servicio y su visión. Y la clave está en qué herramientas te estás apoyando y cuáles discursos son los que escuchas.

Cada vez toma más valor la innovación y la creatividad, pero estas son imposibles de sostener en un marco de incertidumbre y cambio acelerado si no se tiene disciplina y un plan de respaldo.

Los ritmos que sostenemos hoy son muy distintos. Actualmente un líder genera más valor cuando mantiene una alta motivación e inspiración, cuando multiplica el talento de las personas que lo rodean, cuando él mismo forma líderes más innovadores y creativos que aman lo que hacen. En un mundo en constante cambio los líderes deben ser capaces de ajustarse a nuevas circunstancias y superar obstáculos con resiliencia.

Podríamos decir que el siglo pasado entre muchas cosas se caracterizaba por un creciente sentido del trabajo duro y el esfuerzo. Yo soy partidario de fomentar valores nuevos como la conciencia, el aprendizaje constante y el enfoque humano.

Y esto en un ámbito específico: la diversidad y la inclusión. Ahora el ambiente de trabajo se crea es a partir de aquí, aquí nace la equidad y la productividad. Esta es quizá la habilidad más necesitada por un líder en tiempos modernos.

Fomentar la comunicación abierta y el respeto mutuo anima a los miembros del equipo a compartir sus experiencias y perspectivas sin temor a juicio y proporciona capacitación y recursos para que todos comprendan los conceptos clave y los beneficios de la diversidad.

Quizá, me atrevo a decir que el futuro es el liderazgo inclusivo y formado intelectualmente desde una aproximación ética y en constante actualización de pensamiento.

Nadie nace aprendido y hay tanto por conocer. Por eso mantenerse en un estado de aprendizaje constante es tan importante. George Saville alguna vez dijo “El hombre que es un maestro de la paciencia es un maestro de todo lo demás”. Aquello que nos toma esfuerzo aprender, aquello que no se nos da “natural”, tiene en mi opinión un valor mayor cuando es alcanzado. Es difícil enseñar aquello que nos es fácil.

Pero piensa por un momento en todo lo que te ha tomado tiempo dominar, que has tenido que invertir tiempo y esfuerzo intelectual, en la medida que lo dominas, no sólo te sientes espectacular, sino que ¡puedes enseñarlo a otros! Ahí encontramos la raíz del liderazgo actual, en las cosas que aprendimos paso a paso. Y creo que eso tiene un valor extra.

Tiene un valor extra porque significa que es reproducible y multiplicable. Que un líder se haga significa que puede hacer a otros líderes. Y si este líder tiene esta forma de pensamiento de crecimiento exponencial, seguramente formará equipos donde sus integrantes provengan de distintos lugares y de distintas perspectivas. Creerá en sus capacidades con mayor fervor porque él o ella también ha tenido que empeñarse para alcanzar sus metas.

Quizá en este texto no encontremos la respuesta de si un líder se hace o nace con contundencia o solidez. Hay líderes natos, yo los conozco, y también tienen capacidades extraordinarias para impulsar las capacidades de los demás e invertir en sus equipos. Pero me parece mucho más atractiva la propuesta de un líder que se forja en la medida que aprende, escucha y pone en práctica sus conocimientos a favor del equipo que dirige.

José Manuel Pérez

José Manuel Pérez

CEO coach y Mentor
Scaling en México